Columna

¿Con quién se reflejará el nuevo presidente?

La Guerra Cristera inició en 1926 propiciada por los presidentes ateos; quienes por ser uno rebelde, Obregón, despreciaba el ceremonial y el mundo religioso del que en su interior se burlaba, y el otro Plutarco Elías Calles, quien fue hijo natural y el rechazo sufrido de niño ya como adulto lo declaró enemigo de todo lo relativo a la iglesia.

Cuando Álvaro Obregón llega de Presidente (1920-1924) y después su sucesor don Plutarco Elías Calles (1924-1928); la no reelección se había establecido resultado de la Revolución Mexicana, pero Álvaro Obregón presumía que desde su hacienda llamada por él la Quinta Chilla en Sonora, el órgano del cuerpo que más le funcionaba eran los ojos, porque desde ahí no perdía de vista a la silla presidencial y cada vez que iba a la capital del país visitaba al presidente Calles y lo acosaba para que hiciera una reforma constitucional y permitiera la reelección relativa, es decir, que dejando pasar un tiempo (cuatrienio en esa época) pudiera volver a ocupar ese alto cargo público.

Fue Calles quien sede y reforma la Constitución, y da la posibilidad de nuevo a Obregón, quien gana y ya presidente electo otra vez fue asesinado por un fanático religioso resultado de la guerra cristera. Una vez muerto, Calles tuvo la oportunidad y el pretexto correcto para reelegirse como Santa Anna, Benito Juárez, Lerdo y Porfirio Díaz; pero en un acto de conciencia y reflexión el serio general decide jamás reelegirse, y se nombra a un interino.

A partir de esto, cada 6 años se hace lo que vimos, el cambio de poderes de forma ordenada, excepto con Calderón, pero el ritual se cumple de forma excelente. Lo importante de todas las promesas y proyectos que unos los va a cumplir y otros por alguna razón no los podrá hacer, a mi juicio, el haber dicho que no se va a reelegir y que respetará la división de poderes.

Si en la práctica lo hace nuestro país tiene garantizada su estabilidad política, porque la reelección es una tentación de todos, pero a partir del cuarto año pasa algo muy raro en todos, que pierden popularidad y empiezan a ser odiados, por miles de pretextos, y eso desactiva la reelección, si el nuevo mandatario en su quinto año tiene una popularidad estable se pondrá en dos situaciones ¿será la de Obregón o la de Calles?