Columna

Corrupción en la construcción de “Plaza Artz Pedregal”

Por: Rodrigo F. Alonso Correro

A lo largo del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto hemos visto un sinfín de casos de corrupción de nuestra clase política que se ha caracterizado por ser una de las más corruptas de los últimos 30 años. El último caso de corrupción lo confirmamos el pasado 12 de julio, cuando la plaza comercial “Artz Pedregal” sufrió un derrumbe parcial en una de las zonas del complejo comercial y se convierte en el último caso que apunta a la corrupción inmobiliaria como la causante del derrumbe de un edificio, misma situación que vivimos tras los cientos de fallecimientos causados por la catástrofe sufrida con el terremoto del 19 de septiembre del pasado año.

Pero, tal parece que al gobierno de la CDMX no le importan las víctimas, pues desde un principio la obra fue objeto de polémica durante su construcción, ya que vecinos de la zona protestaron en diversas ocasiones por el peligro que representaba, e incluso en 2016 durante la excavación del desarrollo un socavón se abrió en la lateral de periférico poniendo en peligro a peatones y automovilistas, pero aún así las autoridades hicieron caso omiso, teniendo aquí el inicio de corrupción en la construcción de esta plaza.

¿Cómo reaccionaron el Jefe de Gobierno y el responsable de la construcción ante esta situación? En su momento el ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, aseguró durante la inauguración de Plaza Artz que la construcción había sido “completamente” vigilada y supervisada por las autoridades de la ciudad. También hizo énfasis en que toda la construcción estaba “estrictamente apegada a la normatividad y las leyes”, afirmación que hoy resultaría una total mentira por lo sucedido.

Por otro lado, Grupo Sordo Madaleno, responsable de la obra, aseguró a Reforma que había cumplido con las obras de mitigación ambiental y de vialidad que le exige la autoridad por la construcción de Artz Pedregal. El vocero de la constructora, Oscar Kaufmann, presentó documentos que demostraban que la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) emitió un acuerdo administrativo que otorgaba la autorización condicionada en materiales de impacto ambiental, que permitió iniciar la edificación del complejo comercial y de oficinas.

Pero a pesar de esto, para construir la plaza los desarrolladores talaron 57 mil árboles que se encontraban en el predio indicado, además la plaza se encuentra a un costado del río Magdalena y a menos de 150 metros de la presa Anzaldo; considerada un área verde por el Programa de Desarrollo Urbano de la delegación Álvaro Obregón, y en donde la corrupción inmobiliaria también abunda. La presa y sus orillas son zonas federales en los que, por protección de la ciudadanía, no deberían existir obras.

Por otra parte, para otorgar permisos para la construcción de cualquier obra de gran dimensión se requiere un estudio de mecánica de suelo, el cual determina qué tanto movimiento tiene el terreno y qué tipo de estructura puede soportar. El diseño estructural calcula y propone como van las columnas y las trabes, es quien diseña y calcula la estructura. En las gráficas se observa que hubo falla en el nodo y la losa volada que fue la que falló a partir del penúltimo eje.

Según la revista Forbes el responsable de que exista dicho estudio fue Grupo Rioboo, que figura como encargado de cálculo de ingeniería estructural. Durante la campaña previa a la elección presidencial se acusó que ese grupo recibió contratos sin licitaciones y por asignación directa por más de 150 millones de pesos durante la administración de Andrés Manuel López Obrador como jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, por lo que no me sorprendería que Grupo Rioboo haya participado en algún tipo de soborno para que las autoridades hicieran caso omiso a todos estos detalles que culminaron en un derrumbe.

Esta vez, lo ocurrido en Plaza Artz no dejó víctimas mortales, pero ¿se imaginan si hoy estuviéramos lamentando vidas por culpa de personas deshonestas? Creo que mucha gente está hablando de esto pero lo ven como un chisme más o no señalan a la gente que realmente es responsable. Como ciudadanos, debemos exhibir más este tipo de cosas y exigir a las autoridades competentes la importancia de construir con base a normas y reglamentos emitidos por el Instituto para la Seguridad de las Construcciones en el Distrito Federal (ISCDF), para evitar que gente incompetente ponga en riesgo nuestro bienestar.

Redes:

Facebook: https://www.facebook.com/rodrigo.alonso.1023

Twitter: https://twitter.com/RoAlonsoC