Columna

La Revolución mexicana y el hotel Geneve

Ninguna Revolución excepto la mexicana anunció su fecha de inicio, fue tan planeada por Francisco I. Madero que dijo el día 20 de noviembre de 1910.

Aquel día por la mañana llega al gran hotel Geneve un gran personaje, don Porfirio Díaz con toda su familia a desayunar en ese hotel, la pregunta sería ¿y por qué a ese hotel?

Este hotel es tipo londinense, de hecho fue el hotel más moderno y sofisticado de México, ofrecía algo increíble para la época, cada habitación contaba con baño propio y agua caliente, todo lo que había eran posadas con baños comunes y letrinas en la parte de atrás de las casas y parajes (posadas); ofrecía además un servicio de teléfono, fue el primer hotel que en cada cuarto tuvo un aparato telefónico y se pedía desde el interior de tu cuarto una llamada a la operadora; además, existía un salón de belleza y peluquería para los caballeros, y sastres para acondicionar la ropa.

La inversión era de capital inglés y toda la alta sociedad mexicana llegaba a buscar una mesa para desayunar o comer o cenar, y el Dictador, llegó ahí a desayunar, pagó veinte pesos por el desayuno de toda su familia y lo hizo, con otra modernidad para la época, con una chequera, dio el General un cheque y, como si nada sucediera.

Le intentó demostrar a la prensa y muchos mexicanos que todo estaba en calma, la realidad de lo que pasó ya lo conocemos desde la primaria, pero lo que se intenta destacar es que desde 1902, y hasta nuestros días ese hotel sigue funcionando y es un referente histórico, en gran parte por su comodidad y estilo inglés, y otra porque es el único hotel museo que existe en México, que desde esa época funciona y sigue siendo símbolo de estilo y buen gusto.

Además, porque Díaz retó, a su estilo, a Madero de que su México dirigido por él estaba en plena paz, y en cambio el otro, el apóstol de la democracia (Madero), dio inicio a una lucha en nuestra Revolución mexicana.

El Geneve está en calle Londres; Juárez, Ciudad de México.