Política en México se ha convertido en el arte de mentir.
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Política en México se ha convertido en el arte de mentir.

Por: Rodrigo F. Alonso Correro

La administración de Enrique Peña Nieto está a escasos cuatro meses de que llegue a su fin y todos sabemos que no se ha caracterizado por ser de las más honestas. Él, junto a todo su equipo de trabajo, se va con varios engaños y promesas incumplidas hacia el pueblo que alguna vez confió. Si bien es cierto, éste no es un tema exclusivo del gobierno de Peña Nieto, ya que lo mismo ha pasado a lo largo de los años en México y más reciente, con Felipe Calderón, y aunque AMLO aún no inicia su administración, también entra en esta lista, ya que van por lo menos seis promesas de campaña que no podrán ser cumplidas según gente de su gabinete. Esto solo vislumbra que AMLO podría continuar por el mismo camino que Peña y Calderón, además, saca a flote el carácter tan conformista de los mexicanos con las típicas frases que se emplean como el “si ya sabemos que siempre es igual, siempre es lo mismo” o “voy a votar por el menos malo” e incluso, votantes de MORENA ahora lo defienden diciendo “que no se puede hacer todo lo que prometió” o “no se puede corregir lo que el PRI ya hizo”, cayendo en una actitud de solapamiento ante las mentiras.

Para refrescarnos la memoria y no olvidarnos de esta situación, les comparto algunas de las mentiras hechas por estos personajes:

Cuando Felipe Calderón era candidato por el PAN a la Presidencia de la República para las elecciones federales de 2006, el eslogan de campaña que utilizó fue “El presidente del empleo”. Ya como mandatario del país, el desempleo alcanzó un pico histórico de 6.2% durante el tercer trimestre de 2009, según datos del INEGI. Además, durante el debate presidencial previo a las elecciones manifestó lo siguiente: “voy a bajar los impuestos para los que trabajan, producen y generan empleos en México, voy a bajar la tasa del Impuesto Sobre la Renta porque los mexicanos que producen, invierten y trabajan no deben pagar más impuestos porque tener menor carga impositiva nos permitiría generar empleos…” Con un alto nivel de cinismo, el 9 de septiembre de 2009, la Secretaría de Hacienda presentó su propuesta de paquete fiscal para 2010 donde se planteó el aumento del Impuesto Sobre la Renta del 28 al 30%, el 2% de alza en el IVA, incluidos alimentos y medicinas, así como 4% de gravamen a las telecomunicaciones, entre otros.

Por otro lado, Enrique Peña Nieto prometió las tan sonadas reformas estructurales, como fueron la energética (relacionado con los precios de las gasolinas) y la hacendaria (relacionada con la política fiscal.) Entre las promesas destacaba el descenso en el costo de la luz, la gasolina y el gas, la creación de más empleo y un impacto positivo en la economía del país. Hoy, los mexicanos seguimos esperando que la reforma energética nos ayude a impulsar el crecimiento de la economía nacional y lo único que observamos es que el PIB mexicano mantiene una tendencia francamente mala y los precios de las gasolinas y de la electricidad han mantenido una trayectoria creciente, excepto una rebaja a inicios de 2016. Por lo demás, los incrementos han sido el pan de cada día. En el caso de la electricidad las rebajas, para los consumidores domésticos, han sido nulas y también van en aumento y para los empresarios han sido mayores, lo que se ha traducido no en un incentivo al crecimiento del producto industrial sino, básicamente, en un ahorro de un costo importante de los industriales, que se traduce en mayores ganancias.

Sumado a esto, tenemos las presentes promesas de AMLO, que a pesar de aún no haber iniciado su sexenio, de entrada quien ocupará la Secretaría de Hacienda, Carlos Urzúa, desmintió tres promesas de campaña. Las promesas que ya no se cumplirán según dijo el funcionario, serán el bajar la gasolina, pues “no podemos estar alejados de la conducta que el mercado tiene en este producto”; cambiar de lugar el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México y vender el avión presidencial. Asimismo, quien será titular de gobernación desmintió otras dos promesas: terminar con el Estado Mayor Presidencial así como rechazar la iniciativa de la legalización de la marihuana. En cuanto a seguridad, otra promesa que se quedará sin cumplir será el regresar al Ejército a los cuarteles de manera inmediata.

Es una pena y realmente triste ver como hoy estos mentirosos salen con sus cuentas bancarias llenas, mientras que millones de mexicanos trabajan jornadas enteras para apenas poder llevar frijoles y tortillas a sus familias. Como ciudadanos es bueno recordar lo que ha pasado durante los últimos años para aprender, conocer nuestra historia política y a raíz de esto, transformar el sistema y a nosotros mismos, a no ser tan crédulos con cualquiera que hable bonito. Y a toda la clase política yo les diría que tengan un poco de empatía con aquella gente que deposita su confianza en ustedes.

 

“El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”

 

 

Política en México se ha convertido en el arte de mentir.