Columna

POR UNOS CUANTOS FRIJOLES

Por: Pamela Fernández Valencia

Entre los más de 7 mil integrantes de la Caravana Migrante que se concentran en México llegó Miriam Celaya, una mujer que el pasado 15 de noviembre  se hizo famosa por rechazar públicamente el alimento que ofrecían en el albergue en el que se encontraba en Tijuana, Baja California.

“Nos están dando puros frijoles molidos, como si le estuvieran dando de comer a los chanchos. Y ni modo, hay que comernos esa comida, porque si no nos morimos de hambre”, fueron sus palabras al medio alemán Deutsche Welle.

De inmediato el video fue difundido de manera amarillista y desató una serie de agresiones hacia su persona. Además, alimentó la xenofobia hambrienta de gran cantidad de personas que solo esperaba el estímulo de un suceso de este tipo para aparecer.

Comentarios como: “los cárteles (delictivos) ya la andan buscando”, “México no perdona, hondureños de mierda” y múltiples amenazas de muerte llenaron las reproducciones de los videos. Y por si no fuera poco, circularon imágenes del perfil de Facebook de la mujer a quien apodaron “Lady Frijoles”, exponiendo su vida privada.

Días después Aitor Sáez, periodista que la entrevistó, intentó aminorar la situación por lo que comunicó que sus declaraciones fueron sacadas de contexto y que fueron usados con malicia para desatar odio contra los migrantes. Posteriormente, Miriam apareció en un video pidiendo disculpas y reconoció la solidaridad de los mexicanos durante su camino a Estados Unidos, donde espera que operen a su hija de 11 años, quien es sordomuda.

Posteriormente la mujer y sus dos hijas fueron reportadas como desaparecidas e incluso se especuló que había sido secuestrada por un grupo delictivo, hasta que el medio que la entrevistó reveló que tras ser víctima de acoso y amenazas, tuvo que someterse a un estricto protocolo de seguridad migratoria.

Mientras tanto, Donald Trump amenazó nuevamente con cerrar las fronteras y permitió lanzar gas lacrimógeno a las personas que intentaron cruzar a Estados Unidos.  Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, a pocos días de tomar la presidencia, se enfrentará a una emergencia humanitaria por la evidente ineficiencia política y económica para solucionar la situación.

En México el 43.6 % de las personas sobrevive con los pocos nutrientes que un plato de tortillas y frijoles aportan al sufrir condiciones de pobreza extrema, de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval); pero también lo hace el 68.7 %  de la población de Honduras con la tasa de pobreza más alta de Latinoamérica, según el Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo.

Lo evidente en esta controversia es que tanto mexicanos como hondureños somos víctimas de los malos gobiernos que han provocado pobreza, corrupción y violencia; causas que fomentan la migración.

Mientras tanto, habrá que decidir entre lo crucialmente importante: si exigir cuentas a quienes nos deberían garantizar óptimas condiciones de vida o seguir bautizando ladies por unos cuantos frijoles.