Qué miedo me da ser mujer.


Las celebraciones de fin de año que debieron llenar de gozo y alegría a las familias
 fueron opacadas por la realidad, el problema de la violencia de género y el crimen en la entidad, que evidentemente aún no ha sido combatido. 

María Fernanda Toledo, estudiante de medicina e hija del director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UAEM, fue secuestrada el pasado 13 de diciembre en Cuernavaca, Morelos, y encontrada sin vida días después en el municipio de Yautepec.

En vísperas de Nochebuena sus familiares recibieron la noticia de su fallecimiento, el cual conmocionó a la comunidad estudiantil, sociedad y fomenta el miedo que sentimos las mujeres que vivimos en este estado, pues podemos ser la siguiente víctima.

Adriana Pineda, titular de la Fiscalía Antisecuestros, indicó que tras su asesinato dos personas fueron detenidas y vinculadas a proceso; terroríficamente una de ellas estaba directamente relacionada con la joven.

En otro hecho,  Kenia Romero de 21 años, fue vista por última vez el 19 de diciembre al salir de su casa en Jonacatepec; familiares y amigos han compartido su fotografía para poder encontrarla. Versiones extraoficiales revelan que fue “levantada” por una camioneta blanca, otras que desapareció al abordar un taxi. Sin embargo, aún no hay información de su paradero.

Y qué decir de la detención de la chica Cecilia Castellanos, quien fue “capturada el pasado 23 de diciembre al norte de Cuernavaca por un policía por presuntamente conducir un auto robado.  Ese día traía ropa entallada, pues había salido de fiesta y solo quería regresar a su casa, pero en cuestión de segundos fue interceptada por varios agentes quienes la encerraron sin explicaciones claras.

Luego de pasar varias horas tras las rejas y ser liberada Cecilia reveló su versión sobre los hechos en una publicación,a través de sus redes sociales exhibió el abuso de poder que sufrió por un supuesto delito que no fue comprobado. “Qué miedo me da ser mujer en este país”, mencionó.

Pareciera que aquí sucesos como éste ocurren con cotidianidad, sin tener acusaciones y con acciones poco claras por parte de las autoridades, quienes muchas veces parecieran ser nuestro peor verdugo.

Mientras tanto, tenemos a una Fiscalía Estatal que se pelea por adquirir más presupuesto de los 700 millones de pesos que le fueron otorgados recientemente, y que carece de resultados en cuanto al esclarecimiento de los 77 feminicidios registrados en el año 2018.

Además, es preocupante el poco apoyo económico en el Paquete Presupuestal 2019 que se brindará a organismos tan importantes para el combate a la violencia de género como el Instituto de la Mujer con 15,000 pesos, y para la Comisión de Derechos Humanos del Estado, al que se le asignó 15,803 pesos. 

Es absurdo que con tales condiciones se logre prevenir y erradicar la situación. Mientras tanto, cruces color rosa, veladoras y fotografías seguirán apareciendo frente al Palacio de Gobierno como una herida que aún no sana y que cada vez se vuelve más profunda.

Cabe destacar que Morelos encabeza la lista de las entidades con más activación de Alerta Amber por la no localización de mujeres, niñas y adolescentes desde el 2012, año en el que inició este programa.

Coincido con Cecilia, ¡qué miedo ser mujer en este país y en este Estado!. ¿Qué más tiene que suceder para entender que es un problema urgente y de vital importancia para los y las morelenses? Simplemente no quisiera imaginarlo…

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