SORORIDAD, HERMANA

“Si te vienen siguiendo o notas algo sospechoso mientras caminas en la calle, no dudes en tomar mi mano y saludarme como si te conociera, así nos pondremos a salvo.” 

Recientemente resurgió la campaña llamada “Dame la Mano” iniciada en la Ciudad de México como una forma de defensa contra el secuestro en el Metro, la cual consiste en colocar un listón morado en la muñeca para poder identificar a las personas que están dispuestas a ayudarte en caso de una situación de peligro. 

Esta campaña es una forma de practicar la sororidad. La sororidades el lazo invisible que nos hace hermanas sin importar nuestro nombre, condición o edad. Es también la manera en la que nos volvemos solidarias las unas con las otras, ante cualquier injusticia.

A pesar de que el movimiento de los listones es una manera de crear empatía ante la violencia de género, fue criticado por quienes decían que no ayuda en lo absoluto para contrarrestar el estado de vulnerabilidad en el que vivimos.

Sin embargo, seguimos cayendo en las tendencias de los llamados challenges que en su mayoría son absurdos porque puede llegar atentar contra la integridad de una persona, y rechazamos a los que traen consigo un propósito que podría impactar de manera positiva. 

Mientras tanto, los altos índices de violencia en el país y la falta de resultados en materia de seguridad, han provocado que los y las ciudadanas empleemos nuestras propias estrategias de salvaguarda.

Recientemente se han viralizado publicaciones de chicas que habitan en Cuernavaca que exponen casos en los que han sido interceptadas por una camioneta blanca abordada por sujetos, que las acecha mientras esperan el transporte público o cuando simplemente caminan por las calles. 

Una de ellas narró que una mujer que presenció como intentaron agredirla no hizo nada al respecto, únicamente la miró con susto y ni siquiera le preguntó cómo se encontraba. 

El año pasado desaparecieron en Morelos 352 mujeres, según datos del Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa. Qué horripilante es pensar la manera en la que fueron raptadas o desaparecieron fue similar a las historias que se escriben por Facebook, como una forma de desahogo, pero también como un llamado desesperado a la solución. 

¿Qué hubiera pasado si todas esas mujeres se hubieran encontrado con una mano sororaria?

Sé que muchas veces el sistema patriarcal en el que hemos sido criados no nos permite reconocer que desde siempre ha sido necesario que dejemos de darnos la espalda. Tristemente, es común que se expresen comentarios como: “la mataron porque seguro era pareja de alguien que andaba en malos pasos” o “es que se vestía como una cualquiera”; cuando se da a conocer la noticia de un feminicidio. Coincido en se necesita mucho más que un listón en nuestras muñecas para enfrentar el grave problema de seguridad nacional del que día con día hoy somos presas. Se necesitan manos, de esas dispuestas a ayudar, guiadas por un estado de conciencia que ha despertado en nosotras, reconociendo que estamos juntas porque nos queremos y nos queremos vivas.  Así que practiquemos la sororidad, hermana. 

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