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CIBERACOSO,  REDES QUE DESTRUYEN

Durante los últimos años las redes sociales se han convertido en una herramienta casi indispensable para la vida cotidiana; desde su creación prometían ser una forma de comunicación que de manera casi inmediata te acercaba al mundo de la información. 

Facebook nació con el propósito de ser una comunidad global donde exista seguridad virtual y real, de acuerdo con su fundador, Mark Zuckerberg. Sin embargo, hoy en día existen riesgos latentes que convierten esta plataforma en un peligro.

Julissa Jaqueline de 19 años de edad, fue encontrada sin vida la madrugada del pasado lunes 25 de febrero al interior del baño de un domicilio en Monclova, Coahuila. De acuerdo a las autoridades, la joven se suicidó.

Al investigar el caso se reveló que fue víctima del acoso cibernético, ya que fueron publicadas fotografías íntimas o lo que popularmente se llama “pack”, a través de redes sociales sin su consentimiento. Ella no fue la única víctima, ya que también postearon en el mismo grupo contenido de otras chicas de la misma localidad, junto con sus nombres.

Después de que fue expuesta de esa manera tan vil, Julissa tuvo que cambiarse de nombre y entró en depresión por el acoso que sufrió luego ser expuesta de tal manera. La Fiscalía General de Coahuila indicó que hay al menos 5 denuncias de chicas por el mismo caso. 

El “grooming” es un nuevo tipo de acoso en el que el agresor se esconde bajo una identidad falsa en redes sociales, engaña y consigue la confianza de la persona para crear lazos emocionales, para posteriormente solicitarles imágenes o grabaciones con fines sexuales. 

En la última encuesta realizada por el INEGI se reportó que el 24.5 % de los usuarios de internet en nuestro país han sufrido ciberacoso, en su mayoría mujeres de 12 a 29 años de edad. Recientemente hubo una reducción de presupuesto a la dependencia que orilló a detener la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Internet en móviles y computadoras de los hogares del país.

Sin esta herramienta, no se podrán detectar índices de violencia en redes, ni mucho menos recopilar información de un problema grave que va en aumento, y que pareciera no ser de gran relevancia para la implementación de un presupuesto en las instancias que podrían combatirlo.

Según el Código Penal de México, la publicación de contenido íntimo sin consentimiento es considerado como una violación a la intimidad; lo cual podría representar de 4 a 15 años de cárcel para quien resulte culpable. 

Es importante hacer énfasis en que: el que una persona se tome fotografías eróticas no amerita que se quebrante su confianza, y se utilice ese contenido para dañarla. Por ello, la educación sexual es materia primordial para la formación de adolescentes y adultos, a modo de prevención, para entender la sexualidad como un tema de respeto. 

Debemos ser extremadamente precavidos sobre la información que compartimos en redes y con quien lo hacemos, evitar exponer tu vida privada, no compartir tu ubicación, entender y aplicar las herramientas de seguridad y privacidad de las plataformas, pero sobre todo; atender y denunciar cuando se presente una situación así.

Casos como el de Julissa nos revelan que la violencia ha trascendido de una forma brutal, que destruye. Nadie merece perder su dignidad a manos de quienes aprovechan los medios para destruir vidas.