Hiroshima, Ciudad Memorial para la Paz
Internacional

Hiroshima, Ciudad Memorial para la Paz

El siglo XX ha estado marcado por catástrofes humanitarias y conflictos bélicos de gran envergadura, entre los que se encuentra la Segunda Guerra Mundial. Suponiendo un antes y un después en la escena política, diplomática, social y educativa, el final del conflicto estuvo precedido por el uso de dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente. En el caso de Hiroshima, a las 8:15 am, se usó la primera bomba atómica contra el ser humano, dejando a su paso una ciudad destruida casi en su totalidad, miles de muertos inmediatamente y a posteriori por los efectos de la radiación y las quemaduras, y supervivientes con secuelas físicas y psicológicas irreparables.

Si a día de hoy estallase una nueva Guerra Mundial, el poder destructivo de las nuevas armas nos llevaría a una devastación sin precedentes, debido a los avances tecnológicos y militares en materia armamentística. Es por ello que, frente a esta preocupación, desde 1947, y casi ininterrumpidamente, el alcalde de Hiroshima da un discurso anual a favor de la paz mundial, haciendo especial hincapié en el desmantelamiento nuclear y en los conflictos armados alrededor del mundo.

En agosto de 1949, Hiroshima fue proclamada Ciudad Memorial para la Paz por el gobierno nacional, que autorizó, además, la construcción del Parque Memorial de la Paz de Hiroshima y que, en 1955, inauguró el Museo Memorial de la Paz, dentro del mismo parque.

Objetos que repasan la historia

El museo cuenta con varias salas en las que, respectivamente, se repasa la historia antes y después del bombardeo a través de modelos, fotografías históricas, paneles de exhibición audiovisuales, paneles táctiles y bases de datos. Además, se permite tocar los objetos afectados por las altas temperaturas del bombardeo, y revisar fotografías y artefactos donados por las víctimas y sus familiares, que pueden llegar a ser impactantes para el visitante, si bien evidencian de una forma gráfica lo allí ocurrido.

Bajo el lema ‘No más Hiroshimas’, la labor educativa y de promoción de la paz del museo incluye la interacción entre generaciones y la formación de voluntarios para que se mantenga viva la memoria oral de los supervivientes. Todo ello con el objetivo de concienciar a escolares y visitantes de las nefastas consecuencias de la guerra y del uso de armas nucleares, así como de responder al espíritu de compromiso de la ciudad de Hiroshima con la paz.

En los alrededores, se encuentran los denominados Marcadores del Desastre de la Bomba Atómica, restos de la antigua ciudad de Hiroshima que se han conservado y restaurado. Algunos de estos lugares son el Hospital Shima, hipocentro de la explosión, o la Cúpula de la Bomba Atómica, edificio de 1915 y antiguo pabellón para la Promoción Industrial de la Prefectura de Hiroshima cuyas ruinas han sido declaradas en 1996 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Igualmente, dentro del Parque Memorial de la Paz de Hiroshima, cabe destacar el Cenotafio Memorial de la Paz de la Ciudad de Hiroshima, un espacio nacido para conmemorar la reconstrucción de Hiroshima como ciudad de la paz que se encuentra acompañado por el clarificador epitafio “Descansad en paz, ya que no permitiremos que esto vuelva a ocurrir”.

Mil grullas de papel

Por su especial representatividad en la vida de los escolares y su gran valor simbólico, debemos destacar también el Monumento de las Mil Grullas o Monumento de Sasaki Sadako. Su importancia reside en su historia… La bomba cayó cuando Sasaki Sadako tenía 2 años. Una década después, en 1955, se le diagnosticó leucemia. Sadako se enfrentó a la enfermedad con fe en la leyenda de que, si hacía mil grullas de origami y deseaba algo con todas tus fuerzas, le sería concedido. Su mayor deseo era superar la enfermedad; sin embargo, esto no fue posible. Tras su muerte, sus compañeros propusieron la construcción de un monumento en memoria de los niños que habían fallecido a causa de la bomba atómica. La propuesta se hizo realidad gracias a la recaudación de fondos de todas las escuelas del país, que finalizó el 5 de mayo de 1958, coincidiendo con el día de los niños (Kodomo no Hi). Desde entonces, cada 6 de agosto, llegan grullas de papel de todo el planeta. Incluso los estudiantes de primaria y secundaria de Hiroshima, en un gesto simbólico para transmitir un mensaje de paz al mundo, llevan ristras de mil grullas de papel para colocarlas en el Monumento de Sasaki Sadako, en cuya base puede leerse: “Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo”.

Con la finalidad de concienciar sobre la importancia de la paz mundial y contribuir al desarme nuclear desde la ciudad, la educación también se convierte en un pilar fundamental. Se hacen grandes esfuerzos para preservar la memoria oral de los supervivientes y, además de formar a jóvenes voluntarios, Hiroshima promociona foros para escuchar a supervivientes que describen sus experiencias, mediante la grabación de sus testimonios. Incluso se puede acceder a representaciones realizadas a través de dibujos que han sido elaborados por sus protagonistas. En el Museo Memorial de la Paz, por su parte, se ofrece a los niños que no saben nada de la guerra la oportunidad de aprender de sus consecuencias, animándoles a reflexionar sobre qué pueden hacer ellos para contribuir a la paz mundial.

Hiroshima, Ciudad Memorial para la Paz