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DISCULPE LAS MOLESTIAS, NOS ESTÁN ASESINANDO

El grito de “Ni una más” resonó en las calles de Cuernavaca durante la mañana del domingo 17 de febrero. Niñas y niños de la mano de sus padres y madres; hombres acompañando a sus parejas compartiendo la misma convicción; adultos mayores y mujeres cantando, sollozando y exigiendo que nos dejen de matar.

“Si un día no me ves más, haz la revolución por mí y por todas las demás,” se leía en una de las pancartas que alzaban los y las asistentes, que sin importar ideologías ni condiciones sociales decidieron unirse a la lucha.

Al paso de la marcha la indiferencia en los ojos de las personas que solo observaban nuestros pasos se hizo presente, también la empatía de otros tantos que se fueron sumando mientras nos acercábamos al punto final.

Frente a las puertas de la Fiscalía del Estado, integrantes del colectivo “Vivas nos queremos Morelos”, hicieron el pase de lista de cada una de afectadas que los muros frívolos e insulsos de la institución y de quien lo representa, y que han decidido ignorar por todo este tiempo. 

“En Morelos estamos siendo víctimas de las más aberrantes manifestaciones de violencia feminicida, de abusos y desapariciones frente al demérito de las autoridades omisas e inoperantes y el descrédito de una sociedad que aún no comprende la lucha”, fue el pronunciamiento emitido por las voceras del colectivo frente al Palacio de Gobierno, que pareciera que nos da la espalda.  

Según el Comisionado de Seguridad de la entidad, José Antonio Ortíz Guarneros, las mujeres fueron asesinadas porque realizaban actividades no propias para una dama o porque se dedicaban al oficio más antiguo.”

Insólitas las declaraciones emitidas por el titular de la dependencia a quien le confiamos la seguridad de la entidad,y quien pareciera que aún no comprende que el problema proviene de los “caballeros” y de quienes los crían en la violencia machista.

Tan grave es la omisión vigente que el Instituto de la Mujerdesmanteló las unidades de atención a víctimas de delitos,implementadas en los municipios con Alerta de Género, por falta de presupuesto; las cuales aún no han sido reactivadas para el funcionamiento de un organismo que se encuentra sumamente abandonado y ha heredado problemas desde la administración pasada.

Las exigencias solicitadas por quienes exigen que no exista ni una víctima más son la cero tolerancia e impunidad para quienes perpetúen la violencia en razón de género; lainstauración de medidas emergentes en los gobiernos municipales y el poder estatal, así como medidas de combate, protección y atención a las víctimas y a sus familias.

Cada kilómetro recorrido reencarnaban en nuestra mente cada una de ustedes que fue raptada, ultrajada, violada, secuestrada y desaparecida; porque tenemos memoria y somos la voz de quienes ya no están. 

Tomamos las calles porque ya estamos hartos de que nombren al problema como una “psicosis colectiva”; porque no desaparecemos por voluntad propia y porque ser mujer se ha vuelto un peligro inminente en nuestro país.

Pamela Fernández Valencia

19/02/2019