NO SÓLO ES CUESTIÓN DE FE

Estamos viviendo tiempos complicados, todos losabemos. No hace falta escuchar discursos mediáticos para entender que estamos en crisis. 

Lo comprobamos cuando las calles del centro de Cuernavaca se perciben vacías y desoladas a temprana hora como consecuencia de que uno de los crímenes que permanecerá impregnando en el asfaltoirónicamente se registró a escasos metros del  Palacio de Gobierno. 

Percibo esta crisis en las miradas de las personas que deambulan a la defensiva, cuidándose de cualquier peligro y evitando ver a los otros a los ojos, por temoro simplemente por indiferencia. 

También se manifiesta en la apagada vida nocturna del centro, que años atrás era un recinto para que las personas pudieran salir y disfrutar de la vida sin ninguna preocupación.

El llamado a la ciudadanía nuevamente fue el mismo: unir los pasos en una quinta Caminata por la Paz que sucederá este sábado en las calles de la capital morelense, como otro intento más por recuperar la tan anhelada paz que nos han robado. 

“No se puede ser juez y parte de lo que sucede en Morelos”, fue lo que dijo el obispo Ramón Castro, tras confirmarse la asistencia del gobernador Cuauhtémoc Blanco a la movilización que el líder católico convocó para este fin de semana. 

Será importante analizar qué sucederá cuando Blanco Bravo escuche de viva voz la frustración de los morelenses sobre una situación que no ha podido ser resuelta, a pesar de las promesas hechas con buena voluntad, la cual evidentemente no ha sido suficiente. 

“La marcha es contra los delincuentes y no contra las fuerzas que gobiernan Morelos”, aseguran autoridades, y no es secreto que tanto el gobernador como Ramón Castro se han reunido en múltiples ocasiones para tratar el tema de seguridad que urge atender, por los nulos resultados en el combate al crimen organizado vigente en la entidad desde hace ya varios años.

¿Qué estamos haciendo mal?, ¿A caso alguien más es el culpable de lo que está sucediendo? Es fácil apuntar con el dedo al exterior para responsabilizar al otro, pero se requiere de mucho valor regresar a nosotros mismos, en lo más profundo de nuestra conciencia.  

Entre “dimes y diretes” la espera de una tardía Guardia Nacional, que promete llegar a salvaguardarnos hasta diciembre, y los reflectores puestos en supuestos protagonismos que envuelven esta marcha; la gran preocupación es que todo continúe de la misma manera y sólo sea la fe la que nos guarde.

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