¿Qué hicimos contigo Max? 

Ésta fue la pregunta que me vino al corazón al ver las imágenes en donde empuñas una pistola y después disparas contra varias personas en el centro de Cuernavaca. A tus 22 años, con dos procesos penales en tu contra y un tercero por venir que, de manera probable te llevará a la cárcel por un tiempo largo, no puedo menos que preguntarte por tu historia.

No te conozco más que por los hechos terribles de ayer en nuestra ciudad; por los videos que te captan con chamarra y capucha disparando, por las escenas en donde corres para tratar de huir y por los momentos de tu detención. Hoy tu Facebook nos ha permitido saber más de ti, de tu afición al rap y a la mariguana, de tus estudios en la Secundaria 2, en lapreparatoria de la Alameda de la Solidaridad y de tu relación de pareja.

Hoy quiero preguntarte por tu vida, quiero saber de tu infancia y de cómo fue tu relación familiar, quisiera conocer si fuiste colmado de cuidados o si la violencia que ahora ejerces la conociste cuando eras niño, de manos de adultos que aún no aprendemos a educar sin violencia física. Quisiera escuchar si tus noches fueron de paz o de lágrimas ahogadas en el silencio de la oscuridad que amenaza cada minuto por retirarse para dar paso a la luz.

Me intriga conocer de tus juegos infantiles, de tus amigos, de tus vecinos; de la capacidad de quienes te rodeaban para decirte que la vida vale la pena. Intento imaginarte con tu uniforme caminando por la calle Otilio Montaño hacia tu secundaria en laColonia Alta Vista. Me pregunto si tus horas de clase y tus momentos de receso, tus maestros y tus compañeros te ofrecieron el espacio seguro que todos anhelamos.

Quiero saber si fuiste a alguna Iglesia y en algún momento alguien descubrió tu necesidad, como la de todos, de ser amado y pudo hacer que tu corazón lo experimentara. 

Cuéntame muchacho si tuviste algún trabajo y en él te sentiste valorado en lo personal y en lo económico. Ayúdame a saber si has tenido “manos amigas” que intentaron guiarte. Compárteme tus sueños y tus frustraciones.  

Maximiliano ¿Quién te hizo pensar que unos cuantos miles de pesos eran suficientes para quitarles la vida a personas que quizá no conocías? ¿Qué fue lo que adormeció tu corazón para volverte insensible al dolor que sabías que causarías con tus actos?

Soy consciente de que es difícil que esta carta llegue a tus manos y que me ayudes con mis interrogantes. Cuánto me gustaría saber tus respuestas para confirmar la responsabilidad que tenemos las familias, los educadores, las Iglesias, los comunicadores, los empresarios y los gobiernos,coludidos con el crimen, de la violencia que hoy enfrentamos. 

Tus respuestas nos permitirían mirar a otros jóvenes como tú, para preguntarnos lo que podríamos hacer por ellos,  que con certeza no lo hicimos contigo.

Tu probable llegada a la cárcel no es un triunfo sino una derrota para nuestra sociedad morelense, sin embargo, es también una oportunidad para sacudir nuestras conciencias que siempre esperan que las cosas se arreglen “en otro lado”.

Por: José Antonio Sandoval Tajonar.

Subscríbete

Recibe las noticias al momento