DIGNIFICAR EL TRABAJO DEL HOGAR

La llamada brecha de género continúa siendo uno de los problemas a resolver en la búsqueda de la equidad y en todos los aspectos, principalmente en el social; económico; educativo y laboral. Históricamente, y por los roles de género impuestos de manera errónea, a las mujeres se nos han asignado tareas específicascomo el cuidado de los hijos y la responsabilidad de las tareas del hogar.

 

En Latinoamérica este tipo de actividades es una de las opciones laborales más comunes para las mujeres que padecen pobreza, para quienes han migrado o provienen de comunidades indígenas. De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo al menos 2 millones de personas en México realizan esta labor por una remuneración económica, padeciendo irregularidades. 

 

Las labores domésticas incluyen, principalmente, la limpieza de hogares u oficinas; el cuidado de personas; actividades en lavanderías y planchadurías.

 

Desafortunadamente, y de manera común, los y las trabajadoras domésticas padecen de discriminación, desigualdad y violencia. En México aún se necesita trabajar en la modificación de políticas públicas paraconseguir la dignificación de esta actividad. 

 

Como un paso para lograrlo el Senado de la República aprobó esta semana, por unanimidad, reformas a la Ley Federal del Trabajo y la del Ley del Seguro Social,para que los y las empleadas del hogar tengan mejores condiciones. 

 

Ésas reformas, incluyen la contratación del servicio de manera escrita, una remuneración económica por al menos dos salarios mínimos, derecho a vacaciones, pago de horas extras, seguridad social, vacaciones por ley, aguinaldos, la prohibición de contratación de personas menores de 15 años para estas tareas y el impedimento de despido por embarazo. 

Hasta el pasado 22 de abril se han registrado mil 974 personas que laboran domésticamente en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y que gozan de un salario de alrededor de 4 mil 837 pesos al mes. 

 

La reforma es sumamente importante, porque estaríamos saldando una deuda histórica con las personas que se dedican a esta labor, y que han sido invisibilizadas y catalogadas como inferiores; a pesar de que su aportación es valiosa. 

 

Debemos reconocer que el trabajo doméstico representa oportunidades de empleo para unapoblación que es económicamente activa, y que representa un ingreso dentro y fuera del país. 

 

Todos y todas tenemos derecho a desempeñar un trabajo digno, que nos aporte un salario justo, que proteja nuestras garantías y que podamos hacer en condiciones de equidad, libertad, seguridad y respeto; por ello aplaudo a quienes impulsan el desarrollo.

Por: Pamela Fernández Valencia

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