Nacional política

Las dos caras de la moneda tras la victoria de MORENA

Por Rodrigo Francisco Alonso Correro

El pasado primero de julio del año en curso se llevaron a cabo las Elecciones Federales de México y, como pudimos percatarnos, la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena-PT-PES) encabezada por el próximo presidente Andrés Manuel López Obrador prácticamente arrasó en todas las entidades federativas del país; tanto en cargos federales y por supuesto en la Cámara de Diputados y el Senado de la República.

 

 

Esta situación los perfila a tener un estimado de 261 a 314 diputados, lo que les da una posibilidad de mayoría calificada. La Cámara baja está compuesta por 500 legisladores, por lo que se requieren 251 para llegar a la mayoría simple. En el panorama del Senado Morena tiene un 80% de posibilidad de alcanzar la mayoría, pues reúne entre 61 y 76 senadores. Los partidos de la coalición “Por México al Frente” llegan a una cifra entre 35 y 49 senadores, mientras que “Todos Por México” suman apenas entre 14 y 21 escaños. El Senado está conformado por 128 senadores, de forma que con 65 legisladores se alcanza la mayoría simple.

Esto solo nos habla del repudio que generaron los demás partidos con el pueblo mexicano después de los escándalos políticos de los últimos años, tales como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la tan mencionada “Casa Blanca” o el fraude en la CFE, éste último en el sexenio de Calderón con el PAN, asuntos que nos pone a pensar si la gente votó por una convicción real, porque comparó modelos y propuestas o si lo hizo por un tema de venganza tanto en contra del PRI como del PAN, el claro ejemplo de esto podemos observarlo en la ciudad de Cuernavaca, donde MORENA ganó la presidencia del municipio sin siquiera tener un candidato fijo.

 

 

¿Era ésta la solución a lo que vivimos como país? A mi parecer no, ya que el presidente no contará con una contraparte en la toma de decisiones al tener la mayoría de los funcionarios públicos de Morena, y esto puede resultar en dos cosas: que Andrés Manuel encamine una revolución económica, cultural y próspera para el mexicano como potencia mundial (cosas que no se resuelven en seis años) o que encamine una revolución, pero llena de violencia y enojo de parte de los mexicanos por ser engañados una vez más, esta vez de manera más descarada, jugando con la esperanza y fe del pueblo, ya que ha manifestado ideas y admiración por personajes como Hugo Chávez e incluso Fidel Castro y todos sabemos la historia de estas personas como mandatarios en sus respectivos países.

¿Cómo actuar en estos momentos como ciudadanos? Primero, me gustaría hacer énfasis en dos de las promesas que hizo Andrés Manuel: dijo que no se aumentarán impuestos ni se seguirá endeudando al país, además, manifestó que aumentará el devaluado salario mínimo y que habrá incrementos salariales a maestros, enfermeras, médicos, policías, soldados y otros servidores públicos y una de las más importantes, el plan de austeridad político a nivel nacional.

Si el actuar del gobierno mexicano es acorde a esto, a nosotros nos toca hacer un trabajo en conjunto para poco a poco crear una sociedad modelo, y como el mismo Andrés Manuel dijo: “El pueblo pone y el pueblo quita” así que si buscamos una transformación de México debemos empezar por dirigir a nuestros representantes públicos, pero entender que esto no se logra si no se tiene una autoridad moral para exigir, primero hay que exigirnos nosotros mismos, estudiar, trabajar, prepararnos intelectualmente para ser mejor persona día a día, es lo que tenemos que empezar a hacer; ya que la educación y la cultura son los pilares básicos de una sociedad primermundista y si un pueblo es culto y fuerte mentalmente hablando, no se dejará representar por cualquiera.

Así que, en lo personal, no veo otra situación ni estrategia que resulte en lo mejor para el país, y me estoy basando en lo que vivimos día a día, lo que pasó en estas elecciones y en lo que ha venido hablando López Obrador a lo largo de estos años, no en palabras u opiniones de simpatizantes de derecha o izquierda, y de lo único que estoy seguro es que Andrés Manuel será recordado por alguna de estas dos situaciones, por ser el mejor o uno de los peores presidentes que hayan pasado por Los Pinos.

Las dos caras de la moneda tras la victoria de MORENA